miércoles, 13 de mayo de 2020

¿ En qué ocuparnos este tiempo? Ideas para lo relevante

Antes de iniciar el tema de la semana en este espacio virtual, queremos invitar a quienes lean este artículo, a que previamente nos regalemos un minuto para que desde el silencio en que se da esta lectura, tomemos aire profundamente cerrando los ojos frente al celular o computador que estamos usando; imaginemos que en esta respiración, estamos inhalando un abrazo fuerte y cariñoso de alguien a quien echamos de menos o nos haría bien su presencia en este momento...........

Ahora, el tema que expondremos da cuenta de un fortalecimiento a la idea de tener muy presente lo que es relevante en realidad en estas circunstancias. Pensemos ¿ en realidad estoy dando espacio para lo inmediato más importante? , ¿ tengo seguridad de qué es lo relevante? 

Nuestra sociedad exigente y productiva nos ha formado para que, aunque no queramos o digamos que no es así, tengamos que tener y exijamos siempre una respuesta correcta a medida de la situación; pero la pandemia no ha enseñado que la vida no siempre es así, y en esta nueva realidad debemos aprender esto. Hemos creído por siglos que somos dueñas y dueños de verdades y pedimos a quienes nos rodean que igualmente respondan con efectividad y premura como nos gustaría.  Pero este paradigma basado en la eficiencia y efectividad ahora nos recuerda que aquello se hace patente para salvar vidas no para producciones materiales. Salvar vidas en lo literal y lo figurativo; salvar nuestras vidas es re aprender a pensar y sentir lo importante también no sólo evitar el contagio del virus.

En un comienzo la mayoría pensamos cómo continuar los procesos habituales bajo el nuevo contexto virtual; cómo seguimos con las clases, como seguimos con la atención de clientes en el rubro comercial y servicios, cómo mantenemos los negocios desde la casa. En fin, legítimas ocupaciones que hasta hoy son necesarias. Pero con el paso de los días, hemos ido aprendiendo que no se puede trasladar a las casas todo a nuestro gusto. El hogar es el espacio psicológico fundamental para contener y sentirnos protegidos/as, pero ahora, debemos compartirlo con el resto del mundo, casi así de literal. Por ejemplo, en el sector educación ( jardines, colegios , institutos y universidades) estudiantes y docentes están ampliando la vivienda para recibir en sus casas a un montón de personas; sí, así es en términos simbólicos. Pero el tema es que, en contexto "normal sin pandemia" 
¿ invitaríamos a todas esas personas a estar presentes en nuestro living, comedor, cocina dormitorio, en horarios de almuerzo, once, cena o incluso fines de semana? presumiblemente diríamos que no, pero es la nueva respuesta que debemos dar a la nueva pregunta que ha surgido ¿ cómo lo hacemos para continuar con la vida que nos permite el desarrollo social y económico? Pero esto, no quita el desgaste familiar, emocional  y cognitivo, no quita las alteraciones a la convivencia familiar ni permite para todas las personas por igual, el mismo nivel y calidad de posibilidades de realizar estas tareas.

En palabras de los sociólogos chilenos Cristian Bellei y Gonzalo Muñoz (2020) llaman a ocuparnos en la reflexión sobre qué es lo importante de aprender hoy en la circunstancia de pandemia; citándolos "reflexionar sobre cuestiones de civilidad, de solidaridad, sobre la vida social; estudiar la salud y sus cuidados, los virus, enfermedades, las epidemias, la historia de estos sucesos; comprender la globalización, la interconexión y cómo nos afecta; apreciar la solidaridad intergeneracional, el valor del bien común, en fin, mil asuntos que están soplando en el viento, ¿cómo conversarlos, cómo estudiarlos, cómo aprender de ellos, cómo conectarlos con la experiencia individual y colectiva que estamos teniendo?"

Hagamos un nuevo trato; hagamos un mejor trato, con nosotros/as mismos/as pero con convivencia también con las otras personas. 

Les dejamos esta infografía con algunas consideraciones de utilidad:




Aquí compartimos  algunas ideas para tener en cuenta:

1. Miremos a nuestros hijos e hijas a los ojos cuando les hablemos, sobretodo, cuando queramos transmitir un mensaje importante. 

2. Ocupemos la ternura aunque sea un reclamo; siempre se puede corregir con buenas palabras y un modo amable.

3. Hablemos de historia mundial y cómo se ha salido de grandes catástrofes o de otras pandemias; esto ayuda a internalizar la capacidad resiliente de nuestras especie.

4. Si podemos y no hemos salido de casa, abracemos a nuestra familia porque podemos!!!

5. Que nos sobren las expresiones: te quiero, te extraño, te necesito, te pido perdón, hablemos.

6. Preguntemos cada cierto tiempo ¿ cómo estamos? pero desde el corazón. Ayudemos a darnos cuenta cómo nos sentimos. Muchas veces sólo hablarlo, ayuda.

7. Repasemos la importancia de aprender a abordar los conflictos sin violencia; hablemos de lo importante de ser respetuosos y empáticos con todas las personas no sólo con quienes nos caen bien.

8. Juguemos a recordar anécdotas agradables y procesar aprendizaje que resultó de cada una de esas historias; allí se ejecutan habiliades cognitivas pero también afectivas.